“Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán” Mt. 28,10

14 dic 2010

Navidad en El Manantial y Hospital del Niño Jesús



Te invitamos a que te sumes a nuestro apostolado participando de las actividades del Pesebre en El hospital del Niño Jesús y en el Barrio María Reina de los Niños de El Manantial. Podés colaborar con una caja Navideña para que en tu mesa se sienten una de las familias de este barrio y celebremos juntos como hermanos el nacimiento del Niño Dios.
Para comunicarte con nosotros podes comentar aqui, mandar un mail a estebanyranzo@hotmail.com o llamar al 155 231641.

15 nov 2010

Oración

“El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.” (Beata Teresa de Calcuta)


El Catecismo la define como "la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes". Es una manifestación concreta del Amor entre Dios y el hombre. Es necesario para el cristiano el diálogo amoroso con el Padre para poder descubrir su voluntad. La oración no es solamente un momento en medio de nuestras vidas, sino que es una forma de vida que adoptamos.
Es Dios quien llama incansablemente a cada persona al encuentro misterioso con Él (Ustedes no me eligieron a mí; he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé para que vayan y den fruto, y ese fruto permanezca. Así es como el Padre les concederá todo lo que le pidan en mi Nombre – Jn. 15, 16- ). La oración acompaña a toda la historia de la salvación como una llamada recíproca entre Dios y el hombre.

El Evangelio según san Lucas subraya la acción del Espíritu Santo y el sentido de la oración en el ministerio de Cristo. Jesús ora antes de los momentos decisivos de su misión: antes de que el Padre dé testimonio de Él en su Bautismo y de su Transfiguración, y antes de dar cumplimiento con su Pasión al designio de amor del Padre; Jesús ora también ante los momentos decisivos que van a comprometer la misión de sus apóstoles: antes de elegir y de llamar a los Doce, antes de que Pedro lo confiese como "el Cristo de Dios" y para que la fe del príncipe de los apóstoles no desfallezca ante la tentación.
La oración de Jesús ante los acontecimientos de salvación que el Padre le pide que cumpla es una entrega, humilde y confiada, de su voluntad humana a la voluntad amorosa del Padre.
Jesús se retira con frecuencia en un lugar apartado, en la soledad, en la montaña, con preferencia durante la noche, para orar. Lleva a los hombres en su oración, ya que también asume la humanidad en la Encarnación, y los ofrece al Padre, ofreciéndose a sí mismo. Él, el Verbo que ha "asumido la carne", comparte en su oración humana todo lo que viven "sus hermanos" (Hb 2, 12); comparte sus debilidades para librarlos de ellas. Para eso le ha enviado el Padre. Sus palabras y sus obras aparecen entonces como la manifestación visible de su oración "en lo secreto".

Disposiciones para la Oración

1.- Fe: insistente, paciente, creciente y perseverante.
2.- Esperanza: de ser escuchado y correspondido.
3.- Sencillez de corazón: el Señor me ama tal cual soy.
4.- Humildad: aceptar la Voluntad del Padre. Dependemos y necesitamos de Dios.

Dificultades al momento de Orar

1.- Distracción.
2.- Aridez espiritual.
3.- Falta de disposición.
4.- Temor de no ser escuchados.
5.- No saber hacer silencio interior.

Tipos de Oración

El Espíritu Santo que enseña a la Iglesia y le recuerda todo lo que Jesús dijo, la educa también en la vida de oración, suscitando expresiones que se renuevan dentro de unas formas permanentes de orar: bendición, petición, intercesión, acción de gracias y alabanza.

1.- Bendición: Gracias a que Dios le bendice, el hombre en su corazón puede bendecir, a su vez, a Aquel que es la fuente de toda bendición.

2.- Petición: La oración de petición tiene por objeto el perdón, la búsqueda del Reino y cualquier necesidad verdadera.

3.- Intercesión: La oración de intercesión consiste en una petición en favor de otro. No conoce fronteras y se extiende hasta los enemigos.

4.- Acción de gracias: Toda alegría y toda pena, todo acontecimiento y toda necesidad pueden ser motivo de oración de acción de gracias, la cual, participando de la de Cristo, debe llenar la vida entera: "En todo dad gracias" (1 Ts 5,18).

5.- Alabanza: La oración de alabanza, totalmente desinteresada, se dirige a Dios; canta para Él y le da gloria no sólo por lo que ha hecho sino porque Él es.

Franco Abel Bonanno

1 sept 2010

Hospital del Niño Jesús. Navidad 2009

“Señor, [...] ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”. Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”.


Aquí les dejamos un video y partes de testimonios de lo que fue nuestro encuentro con el Señor en el Hospital del Niño Jesús en Navidad del año pasado. reviviendo aquellos sentimientos que nos marcaron tanto y compartimos juntos, esperando que este año también nos acompañen.


21.12.09


Queremos agradecerles su colaboración con nuestra campaña para juntar juguetes, realmente pudimos ser testigos de lo que nos dice el Señor: “el Reino de los Cielos es de los que tienen el corazón sencillo y humilde como un niño”.
¿Cómo explicarles la alegría de esos niñitos? ¿Cómo transmitirles la emoción de los papás? ¿Cómo poner en palabras lo que sentían esas criaturas en el sencillo acto de abrir los regalitos e imaginarse felices, jugando con sus juguetitos nuevos?... Gracias Señor por las sonrisas, por las miradas de ternura, por la emoción y los gestos de agradecimiento que supiste regalarnos en tus hijos amados del Hospital…
Después de esta hermosa jornada, que nos permitió hacernos sencillos, humildes y cercanos a los niñitos del Hospital… se viene el Pesebre, que también es, para la Comunidad Galilea, una forma de EVANGELIZAR, recordando los hechos más emotivos del nacimiento del niño Dios; enseñando que en la humildad y en la sencillez del Pesebre, que es el corazón de cada uno, puede nacer el espíritu puro y bondadoso de Dios hecho hombre.
A través del canto, la danza y la representación, queremos hacer un ofrecimiento al Señor, pidiendo por la salud de todos los niños del Hospital y por sus familias.…





¡No puedo dejar de alabar al Señor por este hermoso día que nos regaló! ¡No puedo dejar de sentir su amor! Sin duda alguna, el Evangelio de hoy fue más que preciso para todo lo que -estoy segura- sentimos todos y cada uno de nosotros.
Desde que comenzamos a imaginar este día Dios fue más que generoso con nosotros. Primero, pensaba en el poco tiempo que teníamos para hacer todo y luego, cuando nos dijeron que necesitábamos aproximadamente 200 juguetes, me dije a mi misma ¿llegaremos a ese número? ¡Y claro que llegamos, y nos sobraron! Realmente el Niño Dios no podría haberme hecho un regalo mejor. Quizás es el mejor regalo de Navidad que recibí en mi vida.
Por eso hoy, "mi alma proclama la grandeza del Señor, y mi espíritu se goza en Dios mi Salvador" porque he visto su mano y su voluntad y he sentido su amor en todos estos días en que limpiamos y envolvimos juguetes; en las personas que desinteresadamente nos donaron un juguete o dinero; en las personas que nos ayudaron a difundir este proyecto; y en la sonrisa de cada uno de esos niños y sus familiares.
Gracias a cada uno de ustedes por ser parte de todo esto. Gracias por su tiempo, por su alegría, por el amor puesto en cada detalle, por creer que todo esto es posible.
Gracias Luciana, por tu alegría. Gracias Marians, por tu entrega. Gracias Fer, por tu caridad. Gracias Esteban, por creer que nada es imposible. Gracias Sil, por tu compromiso. Gracias Franco, por tu disponibilidad. Gracias Copa, por tu sencillez. Gracias Euge, por tu espíritu de niña. Gracias Ceci, Ale y Gonza, porque a través de su canto llevaron esperanza a todo el Hospital.
Estoy segura que esta Navidad será diferente para todos nosotros, y que el Niño Dios nacerá en nuestros corazones, pero este año de una manera diferente. Doy gracias a mamá María, porque ella nos guío en este caminar. Nos lleva de su mano a cada persona que necesita de Dios.
Querida Galilea, esto recién comienza. Todavía tenemos mucho por hacer, y hoy fuimos testigo de esto. No bajemos los brazos, no nos desanimemos, sigamos luchando por un mundo mejor y por que en cada corazón Jesús renazca día a día. Además, ¿quién nos separará del amor de Cristo? El nos empuja a la acción por el amor.
Cantemos hoy todos al Señor,
“Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se goza en Dios mi Salvador,
Porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
El poderoso ha hecho grandes cosas por mí; ¡Santo es su nombre!
Natalia Rezzónico - P.M. 62 - Comunidad Galilea

31 ago 2010

Extracto de Carta Fundacional

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Galilea era una de las provincias en que estaba dividida Palestina. Se la llamaba “Galilea de los gentiles” por el gran número de extranjeros que allí residían; era una región marginal, insegura, heterogénea, donde vivía gente que procedía de varios pueblos; abierta a las influencias exteriores paganas, una verdadera encrucijada de culturas y creencias diferentes.

Sin embargo, es el lugar elegido por Jesús:

En Galilea comenzó su predicación, milagros, signos que dejaron traslucir el misterio de su persona y el sentido de su misión.

Muchos habitantes de Galilea comienzan a seguirlo; y entre ellos, elige a los doce que serán sus apóstoles. Es aquí donde el Señor los invita a ser “pescadores de hombres”. Por los caminos de Galilea Jesús instruye a sus discípulos, preparándolos para seguir sus pasos y continuar su Causa.

Cada uno de nosotros tiene una Galilea en algún lugar de su corazón, su “Galilea interior”, donde el Señor lo precede y lo espera. Jesús resucitado se manifiesta en nosotros, resucitándonos con Él, nos permite reencontrarlo, concediéndonos la gracia de encontrarnos nosotros mismos.

Como comunidad, anhelamos seguir encontrando al Señor resucitado en nuestra Galilea, para responder juntos a su llamado: "Echad las redes y encontraréis". (Jn. 21, 4-6).

Como comunidad palestrista, no queremos ocultar la Luz que recibimos, son su claridad, queremos discernir las últimas palabras que Jesús resucitado dirige a sus discípulos: “Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos míos todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,16-20).

Convencidos, al igual que san Pablo que la Buena Nueva no está reservada a un grupo minoritario, a una raza, a una nación, a una cultura… sino que es universal, queremos asumir nuestro compromiso apostólico en el ambiente urbano, que hoy actualiza la realidad de la “Galilea de las naciones” donde Jesús inició su predicación.

Ante la nueva realidad de la ciudad, surgieron actitudes de miedo a la pastoral urbana: una tendencia a encerrarse en métodos antiguos y tomar una actitud de defensa ante la nueva cultura que surge en las ciudades.

La fe nos enseña que Dios vive en la ciudad, las sombras que marcan lo cotidiano de las ciudades: violencia, discriminación, pobreza, individualismo, exclusión… no pueden impedirnos que busquemos y contemplemos al Dios de la Vida, también en los ambientes urbanos.

El proyecto de Dios es “la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén”; queremos ser una comunidad al servicio de la realización de esta Ciudad Santa, proclamando el Evangelio a los marginados, devolviéndoles su dignidad de personas amadas por Dios, y así poner nuestro granito de arena para ir transformando en Cristo la ciudad actual.Queremos recuperar en el ambiente urbano, nuestra identidad cristiana, ayudar a la Iglesia en la Nueva Evangelización, nueva en su ardor y en sus métodos, para ser discípulos y misioneros al servicio del reino de Dios con una opción preferencial por los excluidos.*

Queremos invocar la asistencia constante del Espíritu Santo para salir, sin temor a esa Galilea que ya conocemos porque formamos parte de ella, “será la calle nuestra trinchera”, con la seguridad de que Jesús estará en comunión permanente con nosotros.

"¡Galileos qué hacéis ahí sentados mirando al cielo. Volved a la ciudad, al trabajo, al día a día, pero siendo sus testigos en todo lugar y hora, en ambientes eclesiales y fuera de ellos. Que "la memoria de Jesús" no sea simple nostalgia, sino impulso de seguirlo y llevar a los hombres hacia el Reino de los cielos!


*Documento conclusivo de Aparecida. La opción preferencial por los pobres y excluidos. La pastoral urbana. Discípulos y misioneros en la vida pública. (V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y El Caribe).